Actualizada 24/03/2017

Saga de Frédéric Poison de Víctor M. Mirete

Clásicos de Ayer y de Hoy...

... porque de clásicos también vive el hombre.

La palabra, Clásico, ya de por sí, parece que despierta animadversión o pavor en muchos de nosotros. Lo relacionamos con algo escrito en los albores del tiempo, ilegible, extenso, pesado e incluso pasado de moda, por no decir que sus autores desaparecieron de este mundo, hace tanto... que incluso a los más ancianos del lugar les cuesta recordar...

El mero sonido de ese vocablo, Clásico, tendemos a relacionarlo con las obras de lectura impuesta en colegios e institutos.
¡Qué crueldad! ¿verdad? ¡Con la de buenos libros que había juveniles y nos hacían leer esos bodrios!
Ahora estaréis pensando que he leído vuestros pensamientos...
Pues no, sencillamente es lo que decíamos todos o casi todos, en esa época...

Por eso no voy a decir que todo lo denominado como Clásico, sea excepcional, pero tampoco que haya obras infumables, eso depende del gusto de cada lector.
Lo que sí estoy segura, es que la palabra Obligación y Placer no van de la mano, por lo tanto deberíamos probar a leer algunos clásicos, sin necesidad de remontarnos a los griegos que también los hay contemporáneos, en el momento en que cada lector lo estime oportuno; siempre alejado de la lectura obligada y de esos prejuicios absurdos de la sociedad, que nos hacen creer que cuando hacemos algo por puro placer, como es en este caso la lectura, somos raros o estamos perdiendo el tiempo. Y bueno... raros, raros, no es que seamos, pero si podríamos describirnos como que los lectores somos ejemplares de una tirada limitada, o por abreviar, ediciones limitadas sin más...
El caso, es que la lectura, debe ser un acto totalmente desinteresado y siempre por gusto.

He pensado crear esta sección por varios motivos:
  • No todo el mundo tiene la posibilidad de disfrutar de los libros más actuales que lanzan las editoriales. Por lo que creo que es una buena opción elegir de vez en cuando un libro menos actual, aunque se aleje de ser perfecto y que podemos encontrar en cualquier biblioteca. ¡Porque ojo, las bibliotecas también existen!

  • El otro motivo es que sin remontarnos demasiado atrás en el tiempo, basta con cien o doscientos años, podemos rescatar del olvido muchos libros que merecen la pena ser leídos.


A continuación os indico el título de la obra reseñada, su autor y el año de publicación. Muchos de los libros que encontraréis en esta lista aparecen con la fecha de publicación original, ya que no verían la luz en castellano hasta muchos años después.




El monje. Matthew G. Lewis (1796)

Los crímenes de la calle Morgue. Edgar Allan Poe (1841)

Para leer al anochecer. Historias de fantasmas. Charles Dickens (185?)

La casa y el cerebro. Edward Bulwer-Lytton (1857)

El secreto de Aurora Floyd. Mary Elizabeth Braddon (1863)

Carmilla. Joseph Sheridan Le Fanu (1872)

El misterio del carruaje Fergus Hume (1886) 

El misterio de Gramercy Park. Anna Katharine Green (1897)

Otra vuelta de tuerca. Henry James (1898)

Carta de una desconocida. Stefan Zweig (1927)

Mendel el de los libros. Stefan Zweig (1929)

El baile. Irène Némirovsky (1930)

Harriet. Elizabeth Jenskins (1934)

El vino de la soledad. Irene Némirovsky (1935)

Jezabel. Irène Némirovsky (1936)

Rebeca, Daphne du Maurier (1938)

Suite francesa. Irène Némirovsky (1942)
Novela póstuma inacabada. El cuaderno que contenía el manuscrito de la obra fue conservado por sus hijas, permaneciendo inédito hasta 2004.

El principito. Antoine de Saint-Exupéry (1943)

El guardián entre el centeno. J.D. Salinger (1945)

Arco de triunfo. Erich Maria Remarque (1946)

La noche a través del espejo. Fredric Brown (1950)

Extraños en un tren. Patricia Highsmith (1950)

Soy leyenda. Richard Matheson (1954)

Flores para Algernon. Daniel Kelles (1959)

Matar a un ruiseñor. Harper Lee (1960)

A sangre fría. Truman Capote (1966)

84, Charing Cross Road. Helen Hanff (1970)

Crónica de una muerte anunciada. Gabriel García Márquez (1981)







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