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Saga del Inspector Zalo Alonso y de la forense Carmela Archer de Áurea L. Lamela

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jueves, 18 de agosto de 2016

El que tenga valor que me siga de Eduardo Garrigues

Sinopsis:

Cuando España declaró en 1779 la guerra contra Gran Bretaña para ayudar a los Estados Unidos a ganar su independencia, el rey Carlos III le encomendó a Bernardo de Gálvez la difícil misión de recuperar las fortalezas de los ingleses en el Golfo de México, de las que la más importante y mejor defendida era la plaza de Pensacola.
Pero cuando Gálvez consiguió desembarcar sus tropas en las inmediaciones, el comandante de la flota, el capitán Calvo de Irazábal, se negó a que sus buques entrasen en la bahía por temor al fuego de las baterías inglesas.
Decidido a jugarse el todo por el todo, Gálvez le mandó al capitán Calvo este mensaje:
Una bala de cañón de a treinta y dos recogida en el campamento, que conduzco y presento, es de las que reparte el fuerte de la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galveztown para quitarle el miedo.

A lo que Calvo de Irazábal contestó:
El general es un audaz malcriado, traidor al rey y a la patria, y el insulto que acaba de hacer a mi persona y a todo el cuerpo de marina lo pondrá a los pies del rey. El cobarde lo es él, que tiene los cañones por culata.

A continuación, Bernardo de Gálvez entró en solitario en la bahía bajo el fuego de las baterías inglesas, una hazaña que Eduardo Garrigues cuenta con maestría en una novela donde también aparecen historias de espionaje, intrigas diplomáticas, escándalos de contrabando y una relación apasionada con la bella criolla Felicitas St. Maxent.

Opinión:

Eduardo Garrigues se vale de dos hilos argumentales para acercarnos con la narración a la difícil misión que le fue encomendada a Bernardo de Gálvez.
El principal, el de Gálvez, nos relata parte de su vida, centrándose casi por completo en los acontecimientos que giraron alrededor de la toma de la fortaleza de Pensacola, haciendo uso de la primera persona de singular.
El otro hilo argumentativo, es el del propio autor de esta obra, que utilizando la tercera persona se convierte en narrador omnisciente para situarnos en el contexto histórico.

La analepsis, es decir, la interrupción de la línea temporal de narración para mostrarnos hechos del pasado, es un recurso utilizado con frecuencia al comienzo de la obra, de esa forma, los lectores conocemos hechos anteriores al inicio de la lectura y profundizaremos más en la vida del personaje principal y en su entorno.



Eduardo Garrigues nos acerca a un héroe español que ha pasado a la Historia de forma totalmente desconocida.
Bernardo de Gálvez, fue un militar malagueño con una participación decisiva en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, tomando la fortaleza inglesa de Pensacola (Florida), en una de las batallas más brillantes de nuestra historia militar.
La vida de este héroe nacional nos llega dividida en siete partes.
54 capítulos, más preludio y epílogo, que al final se complementan con una cronología bajo el título de Bernardo de Gálvez y su tiempo.


Historia vs Protagonista
Ya sabéis que la novela histórica se vale de algunos elementos fijos que se relacionan con otros de forma simbiótica.
Esos componentes son imprescindibles y de ellos depende que el lector quede convencido o no, tras leer la obra.
Esos elementos que os menciono son: los personajes, el contexto histórico y la forma de narrarlo.
El lector se situará en el contexto histórico gracias a la habilidad que demuestre el autor a la hora de relatar, mientras que la mezcla de personajes reales y ficticios serán los encargados de marcar la senda por una trama que camina, en ocasiones, entremezclando ficción y realidad.

Pero en este libro, no ocurre exactamente así.
Aunque lógicamente existe una estrecha relación entre la Historia y el protagonista, en esta ocasión ambos parecen batirse en un duelo mortal por ver quién acapara mayor atención del lector.
Voy a intentar explicarlo...
Es cierto que Bernardo de Gálvez es el personaje principal e indiscutible de la novela.
Sobre él gira la trama, pero decir esto es como no decir nada.
Sin él, sin su valor o sin ese grado de locura que nos hace a menudo tomar partido en empresas totalmente rocambolescas, la campaña de Pensacola habría resultado del todo inútil; pero los acontecimientos tienen demasiado peso para los amantes de la novela histórica y en ocasiones terminan eclipsando, aun sin querer, al protagonista de carne y hueso, aunque arrastre una vida apasionante, como en este caso.

Y es que los hechos son la base de la Historia, y los personajes elementos efímeros de la trama, un pequeño grano de arena en un desierto...
Pero hay otros motivos por los cuales nos encontramos divididos y prestamos más atención a los acontecimientos:
La aparición de personajes reales.

Estos personajes, que tienen una participación menor, se mueven como los planetas orbitando alrededor de una estrella y ese astro central, que brilla con luz propia, es Bernardo de Gálvez.
Su tío José de Gálvez, Ministro de Indias; el aragonés conde de Aranda o el de Floridablanca; Benjamin Franklin o George Washington, serán algunos de esos actores secundarios que aparecerán fugazmente en escena.
Carlos III, es el personaje omnipresente a lo largo de todo el libro y debo decir que al contrario de anteriores obras leídas, donde aparecía el monarca retratado de forma positiva, en ésta... no sale muy bien parado, al igual que los ministros y altos mandos militares con los que se rodeaba y que aparecen más preocupados por las pequeñas rencillas y envidias de la corte, que en llegar a un acuerdo provechoso por el bien de la Patria.
En resumidas cuentas, que encontraremos a lo largo de toda la novela un enriquecedor e interesante tira y afloja entre protagonista e Historia.
La delgada línea que separa ficción y realidad, aparece totalmente difusa, no se aprecia, y eso se debe únicamente a la maestría con la que este autor combina los datos que aporta.
Y sin saber muy bien cómo, hemos llegado al momento de hablar del contexto histórico...

Contexto histórico.
El dominio europeo en el nuevo mundo ve como sus últimos días se acercan y la Corona española se enfrenta a un enorme dilema.
Tras perder las dos Floridas que han pasado a manos inglesas, España se ve en la tesitura de apoyar a las colonias de forma directa y enfrentarse a Inglaterra de forma abierta, o bien, apoyarlas en secreto, aportando dinero y cargamentos, lo que retrasaría momentáneamente el  inevitable enfrentamiento con la pérfida Albión.
Al margen de lo que decida Carlos III, España se enfrenta a otro peligro latente que acecha en la sombra; que nuestras colonias sigan la línea de las del norte.
Ese es el marco histórico sobre el que se reconstruye el argumento y llegamos con él a la parte de la historia menos conocida...

Finalmente, la decisión del gobierno de Carlos III jugó un papel decisivo en la independencia de Estados Unidos, al apoyar de forma subrepticia, dando apoyo económico y logístico, la insurgencia de las colonias. Pero claro, esa decisión también trajo problemas...
El acuerdo tácito entre las colonias y España, no pudo mantenerse oculto mucho tiempo...
La guerra entre España e Inglaterra se declara, y nuestros compatriotas recuperan algunas plazas importantes, como la ya citada de Pensacola. Y aquí empezamos a entrever el doble juego de las colonias, porque esa táctica estaba siendo empleada por todos los participantes de la contienda.
En París se reúnen los representantes de todas las partes afectadas para negociar el tratado de paz. Uno de los puntos más importantes era definir como quedarían las fronteras en toda la América septentrional. Y comenzaron los roces...
El representante de Estados Unidos defendía, que al haber vencido a Inglaterra, los Estados Unidos se subrogaban en los derechos del imperio británico sobre ese territorio. Por supuesto los españoles teníamos una opinión totalmente contraria, ya que los territorios que Bernardo de Gálvez había ganado en sus campañas contra los ingleses, pertenecían ahora por derecho de conquista a la Corona española.
Y bla, bla, bla... El final ya lo conocemos.
La supuesta alianza de las 13 colonias con Francia y España terminará siendo solo papel mojado, ya que las primeras negociarán con Inglaterra a espaldas de sus aliados.
¿Cómo recuperamos la isla de Menorca y las dos Floridas?
¿Cómo se limitó la navegación por el río Mississippi?
Todo esto y más lo encontraréis en el interior de esta novela.
Como podéis ver un tema tan interesante como apasionante y que merecería ser tratado en más obras, ya que el papel que jugó España, ha pasado de forma totalmente desapercibida. Si se busca por Independencia americana en internet, surgen un montón de resultados, pero el papel de España ni se menciona.

Notas.

Mas vale tarde que nunca...
Estados Unidos reconoció la importancia que tuvo este militar español durante la Guerra de Independencia y le otorgó en 2014 la ciudadanía honorífica, a título póstumo, de manos del presidente Obama.
El reconocimiento llegó 231 años después de su hazaña y le convirtió en el octavo extranjero en recibir ese reconocimiento y en el primer hispano.

Por España y por el Rey: Gálvez en América



Y ahora aprovecho para hacer un pequeño homenaje a un pintor increíble...
La ilustración de la cubierta y que podemos apreciar con mayor detalle en las guardas, es obra de Augusto Ferrer Dalmau, un extraordinario pintor de batallas de técnica asombrosa.
Cada uno de sus cuadros nos transporta a un momento de nuestra historia.

Hace tiempo tuve la oportunidad de ver una de sus obras, en la exposición "El último viaje de la fragata Mercedes" y sobra decir, que los visitantes enmudecían al contemplar la infinidad de detalles que contenía el lienzo.
Sus obras hablan por sí mismas, nos cuentan de forma única retazos de nuestra historia.
Os recomiendo, si tenéis la oportunidad, que echéis un vistazo a toda la obra de este autor porque no tiene desperdicio y os dejará literalmente con la boca abierta.