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martes, 20 de marzo de 2018

Intuición de Elisabeth Norebäck

Sinopsis:

¿Si secuestraran a tu hijo, lo reconocerías veinte años más tarde?

Stella y Daniel eran adolescentes cuando tuvieron a Alice. Un año más tarde, durante las vacaciones de verano, Alice desaparece y, tras una intensiva y larga búsqueda, el caso queda cerrado y la familia destrozada para siempre. Años más tarde, Stella ha rehecho su vida: trabaja como psicoterapeuta, se ha casado y tiene un hijo adolescente. Todo cambia cuando aparece en su consulta una joven que se parece mucho a Alice. ¿Es posible que su hija desaparecida esté viva?
Intuición trata sobre dos de nuestros mayores miedos: perder a un hijo y perder la cabeza.

Opinión:

Desde hace unos años, no es extraño encontrarnos una gran parte de los stands de novedades ocupados por novelas que comparten un rasgo en común, el de hacer hincapié en la psicología de los personajes y en sus estados emocionales, me estoy refiriendo a lo que denominamos como thriller psicológico.
Este subgénero, que deriva del de suspense, incorpora como elementos fijos, algunos extraídos de la novela policíaca o de la negra. No son novelas profundas, y tampoco permanecen durante mucho tiempo en las listas de los más vendidos; pero estos libros, que todos buscamos en más de una ocasión y por los que yo me siento inevitablemente atraída, nos aportan no solo una lectura sencilla, sin complicaciones, sino que también nos entretienen y atrapan desde las primeras páginas.

Hace ya unos meses os dije en otra reseña, en la de "Escrito en el agua", que del thriller psicológico alguien se había sacado otro subgénero, el domestic noir, y que tenía como requisito indispensable que la investigación, en la cual no intervenía ni policía ni detectives de forma directa, corría a cuenta del protagonista principal, una mujer.
Pues bien, en este caso, no tenemos una protagonista femenina, sino tres, así que habrá quien lo encuadre dentro de ese subgénero que yo me niego a emplear, porque no encuentro lógica a lo de crear una categoría literaria, o subgénero, destinada a un sector predominantemente femenino.

Elisabeth Norebäck nos muestra como una historia de suspense también puede ser rica en emociones profundas y dramas personales, que precisamente en este caso, son los que dan la profundidad psicológica a las protagonistas.

En esta novela no vamos a encontrar grandes personajes, líderes naturales que marquen al lector con sus fuertes personalidades; aquí lo que tenemos son tres personajes totalmente reales, que nos muestras sus conflictos personales y sobre todo sus defectos.

Nos encontramos con una narración a tres voces, tres historias que nos ofrecen su relato en primera persona.
Las protagonistas son Stella, Isabelle y Kerstin, y entre su forma de narrar no vamos a encontrar grandes diferencias, salvo que Stella en su hilo argumental, incorpora algunos pasajes breves que rememoran el pasado.
La trama, por lo tanto nos llegará a través de estos tres personajes y de una forma muy pausada, al menos en el comienzo. Un suspense sostenido que se retroalimentará con los aportes emocionales de cada una de ellas.
Llegando a la mitad de la novela, la intriga se intensifica al tiempo que los acontecimientos se aceleran.

¿Cómo intensifica esta autora el suspense?
La nota más característica es la brevedad de los capítulos que no solo aporta agilidad a la lectura, sino que obliga a saltar de un narrador a otro, generando intriga al dejar algunas escenas de tensión dramática, interrumpidas.

También hace uso de algunos giros argumentales, que crean desconcierto en el pequeño puzzle que va construyendo el lector en su cabeza.
Cada personaje nos muestra su peculiar punto de vista sobre los hechos, profundizamos en su perfil psicológico y nosotros que intentamos descodificar sus relatos, comparando para encontrar alguna pequeña discordancia, empezamos a desconfiar de todas las versiones por igual, preguntándonos quién de las tres cuenta la verdad, porque lo cierto es que todas ellas son parcas a la hora de dar detalles... y nosotros, terminamos especulando con lo que va a ocurrir en las siguientes escenas.

La personalidad compleja de cada una de ellas también nos impide ver lo que realmente esconden y esa es la baza más importante por la que apuesta la autora, juega con nuestra cordura y con la de los personajes.
Ahora bien, aunque es un buen elemento a tener en cuenta, también puede convertirse en un arma de doble filo, porque en mí caso, la desconfianza en los personajes, ha sido el mayor obstáculo a la hora de empatizar con ellas.

Elisabeth Norebäck crea una historia de suspense al mismo tiempo que profundiza en un amplio abanico de temas más complejos, como el dolor por la pérdida o desaparición de un hijo, los remordimientos, la culpa y las dudas, o las mentiras y obsesiones; elementos que combinados con acierto consiguen atraparnos y hacernos desconfiar de todo lo que leamos, elemento primordial en un buen thriller.

El "pero" llega en el final, con un desenlace que a mí me hace rechinar un poco los dientes.
Me resulta demasiado acelerado y previsible; es de esas escenas que el lector ve venir, replicadas una y otra vez en la literatura y el cine; ¡qué funcionan, sí! pero ¿por qué conformarnos con el típico final para una historia que prometía?, eso sin contar con algunos detallitos que dan la sensación de estar cogidos por los pelos.
Y es que ya sabéis lo que dicen de las prisas, que hacen que algunas piezas no encajen del todo bien...

A la escena final, a ese momento en que los autores devuelven la tranquilidad a sus protagonistas y que parece una parte imprescindible para que los lectores nos quedemos conformes; a esa escena que cumple la función de epílogo, la autora podía haberle dedicado un poco más de tiempo, haberse extendido más.
En cambio, parece optar por dejar el futuro de una de las protagonistas en nuestras manos o en manos de nuestra imaginación, algo que a mí en particular, no me gusta en los libros.
Si me das una historia, finalízala, arriésgate; no hagas como Víctor Frankenstein, crear una criatura y luego dejarla en manos del destino.

A pesar de esto último, creo que es una novela a tener en cuenta, bastante interesante.
Las diez páginas finales no tienen por qué hacer luz de gas a lo interesante que hemos encontrado en las otras quinientas... así que, si sois de los que no se dejan frenar por un final clásico, deberíais darle un voto de confianza a esta nueva autora y a su ópera prima.